- Se empieza a dar instrucciones en voz baja. Cuando alguien me pide que hable un poco más alto, no le hago caso y sigo hablando en voz baja.
- Les mando callar y les digo que preparen una hoja, que vamos a preparar un dictado. Les mando buscar un libro en la cartera y empiezo inmediatamente el dictado muy bajito. Al mismo tiempo les mando que den golpecitos en la mesa con la mano derecha. Ahora deben arrugar el papel. Sigo con el dictado de espaldas, mirando a la pizarra. Empiezo a reñir a alguien por la mala presentación de la hoja.
- Sigo explicando cosas y dando órdenes cambiando de voz y orientación, de manera que no se entienda nada.
- ¿Alguien ha entendido todo lo que he dicho?
- Han podido seguir mis instrucciones? ¿En qué momento en concreto decidieron dejar de seguirlas, he incluso de escucharlas?
- ¿Cómo se han sentido? ¿Cual sería la causa de sentirse así?
Explico que hay personas que se sienten como se han sentido ellos durante la actividad TODO el tiempo. ¿Cómo reaccionan?¿Cómo podemos ayudarles?
Vemos el video "Por cuatro esquinitas de nada". Lo comentamos
https://www.youtube.com/watch?v=DBjka_zQBdQ
Con esta actividad se pretende provocar la empatía de la clase. Aprender a ponernos en el lugar del otro, que es la mejor manera de comprenderlo.
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